Hace 158 años, un general audaz tomó esta ciudad al amanecer y cambió la historia de México
Por Revista 360 Grados
Eran las dos de la mañana del día 2 de abril en Puebla . Ese día se decidió el destino de México.
La ciudad dormía entre trincheras y bayonetas. Desde el 9 de marzo, las fuerzas republicanas del general Porfirio Díaz la tenían sitiada, apretando el cerco sobre un enemigo que esperaba refuerzos y confiaba en sus muros. Pero esa madrugada, la historia tomó partido.
Los generales Ignacio Figueroa y Eutimio Pinzón Martínez comenzaron el ataque al Convento del Carmen, el punto más sólido de las tropas imperiales, mientras el resto de los soldados aguardaba en sus puestos la orden de asalto general de Díaz, que llegó a las tres y media: catorce columnas se lanzaron simultáneamente sobre la ciudad. Wikipedia Al amanecer, Puebla era republicana.
El 2 de abril y lo que Puebla tenía en juego
No era una escaramuza más. La batalla del 2 de abril de 1867 marcó el prólogo del fin de la monarquía de Maximiliano de Habsburgo y fue fundamental para la recuperación de la República, ya que daría inicio a la caída del emperador europeo que gobernó México por imposición de las armas. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
La batalla concluyó con la captura del armamento imperialista y más de dos mil prisioneros. IMER El golpe fue decisivo: sin Puebla, el camino hacia Querétaro y la Ciudad de México quedaba abierto para las fuerzas de Juárez.
Al día siguiente, Porfirio Díaz le escribió a Juárez: «Puebla en nuestro poder, con un magnífico tren de sitio y abundantes municiones; Márquez detenido y expuesto a perderse y perder a México». Efemerides
Por qué el 2 de abril de Puebla importa hoy
Esta ciudad ha sido campo de batalla más veces de las que la memoria oficial suele recordar. Antes del 2 de abril de 1867, había soportado sitios en 1856, el sitio francés de 1863 y la Batalla del 5 de Mayo de 1862. La Toma de Puebla cerró un largo ciclo de sitios que la ciudad había sufrido desde 1821 y colocó a Puebla en el centro de los grandes acontecimientos militares y de la lucha política e ideológica del siglo XIX. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
El cronista del Estado Pedro Ángel Palou Pérez lo sintetizó con precisión: el 2 de abril es «la tercera aportación de Puebla a la soberanía nacional, al presidente Benito Juárez, al liberalismo y a la República». Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
El héroe ambiguo
La historia no viene sin sus paradojas. El mismo general que ese día salvó a la República se convertiría décadas después en su principal obstáculo. Lo sucedido el 2 de abril fue en gran medida lo que constituyó la legitimidad de origen de Porfirio Díaz: las acciones militares de ese día le otorgaron un protagonismo indiscutible Mundonuestro que usaría como capital político durante más de treinta años de gobierno.
El 27 de abril de 1867, el gobierno de Puebla lo declaró Benemérito del Estado en grado heroico Relatos de Historias, y desde entonces sería conocido como «el héroe del 2 de abril». La misma fecha que lo encumbró como defensor de la República terminaría siendo, con el tiempo, el primer eslabón de una cadena que llevaría a la dictadura y, eventualmente, a la Revolución de 1910.
Una fecha que Puebla no debería olvidar
158 años después, el 2 de abril sigue siendo una fecha incómoda en el calendario cívico poblano: lo suficientemente importante para ser recordada, lo suficientemente compleja para no ser celebrada con simpleza. No se trata solo de una victoria militar. Se trata de la demostración de que esta ciudad, repetidamente ocupada, bombardeada y sitiada, fue también el lugar donde la República mexicana encontró su camino de regreso.
Puebla no es solo la ciudad del 5 de Mayo. Es también la ciudad del 2 de abril. Y esa memoria le pertenece.
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