La construcción de la Célula de Bienestar Animal y Protección de los Seres Sintientes registra un avance físico del 77 por ciento y deberá concluir a finales de septiembre de 2026, informó Ulises Ávila, arquitecto residente de la obra, durante un recorrido por el complejo ubicado en San Francisco Totimehuacán.
El proyecto representa una inversión de 290 millones 72 mil 436 pesos y se levanta a un costado del Parque Bicentenario, al sur de la ciudad de Puebla. Tendrá 11 edificios y una superficie total de construcción de 50 mil 195 metros cuadrados.
Todavía hay polvo, maquinaria y estructuras expuestas. Sin embargo, entre los pasillos en obra ya puede distinguirse la dimensión del complejo: módulos separados por especie, una clínica veterinaria, zonas de cuarentena, caballerizas, espacios de rehabilitación y áreas donde serán atendidos animales rescatados de situaciones de violencia.
La proyección es brindar protección y atención integral a mil 500 seres sintientes. Las instalaciones tendrán capacidad aproximada para resguardar a 400 perros y 300 gatos, además de caballos, bovinos, aves de corral, conejos, burros y otras especies domésticas.
No será un albergue convencional ni un lugar donde los particulares puedan abandonar o entregar voluntariamente a sus mascotas. La Célula recibirá animales rescatados por las autoridades después de comprobarse casos de maltrato, crueldad, abandono o negligencia.
El propósito será atenderlos médicamente, rehabilitarlos física y conductualmente y, cuando las condiciones lo permitan, prepararlos para una adopción responsable.
Clínica, quirófanos y atención forense
El complejo contará con una clínica veterinaria de mil 141 metros cuadrados, equipada con laboratorios, área de patología, farmacia, imagenología y quirófanos preparados para atender especies pequeñas, medianas y grandes.
También tendrá un Departamento Médico Veterinario Forense, encargado de realizar estudios y recabar elementos periciales relacionados con posibles delitos contra los animales.
Esta área permitirá fortalecer la coordinación con la Fiscalía General del Estado en las investigaciones por maltrato o crueldad animal. Los dictámenes veterinarios podrán aportar información para determinar las lesiones, las causas de muerte o las condiciones en que fueron encontrados los ejemplares.
La Célula incorporará además un Departamento de Normatividad y Denuncia, desde donde se dará seguimiento a reportes provenientes de los 217 municipios del estado, así como un Departamento de Cultura orientado a promover la tenencia responsable y la prevención del maltrato.
Entre sus instalaciones habrá un área de cuarentena de 581 metros cuadrados para mantener aislados a los animales con enfermedades infecciosas o que requieran observación antes de integrarse a las zonas generales.
Espacios separados para cada especie
La zona destinada a perros tendrá una superficie de 4 mil 655 metros cuadrados, mientras que el módulo para gatos ocupará mil 969 metros cuadrados.
Para los animales de mayor tamaño se construyen áreas independientes: 2 mil 370 metros cuadrados para bovinos y una extensión semejante para equinos. El proyecto contempla también 32 caballerizas, un picadero, un aviario, zonas verdes y espacios para la producción de alimento.
La infraestructura se completa con un edificio administrativo, estacionamiento, dormitorios para el personal, un crematorio ecológico y una morgue veterinaria.
Además de la atención médica y el resguardo temporal, el complejo ofrecerá rehabilitación y terapias asistidas con perros, gatos y caballos. También contará con rampas, elevador y adecuaciones para facilitar el acceso de personas con discapacidad.
El terreno donde se desarrolla la obra tiene una superficie de 49 mil 340 metros cuadrados. De acuerdo con el proyecto ejecutivo, las distintas áreas suman 50 mil 195 metros cuadrados de construcción.
La Célula pretende concentrar en un mismo espacio la recepción de denuncias, el rescate, la atención veterinaria, la investigación forense, la rehabilitación y la adopción responsable. Un recorrido completo: desde el momento en que un animal es retirado de una situación de violencia hasta la posibilidad de encontrar un nuevo hogar.
A dos meses de la fecha prevista para su conclusión, la obra ha dejado atrás la etapa de los planos y comienza a mostrar su tamaño real. El desafío vendrá después, cuando los edificios se llenen de animales, médicos, cuidadores y expedientes, y los 290 millones de pesos invertidos tengan que demostrar su utilidad más allá del concreto.
