A ver, a ver, que nadie se confunda.
Ya estamos a casi 80 días de que inició la administración estatal y esta semana se vieron varios mensajes claros por parte del gobernador, Alejandro Armenta Mier.
- Si sus funcionarios incumplen o no son efectivos, de acuerdo con el proyecto de su partido y del gobierno que representa, se van. Así sean 50, 76, 100 días o cuando sea necesario. Quien incumpla con su deber o abuse del puesto o se vaya de paseo cuando no le toque, será despedido.
- Nadie puede usar su nombre para sacar beneficios, para presumir, para charolear, para decir que alguien es su amigo o compadre. Es decir, su frase de “las amistades y a los familiares se honran y no se presumen” no es para colgarla en una oficina, es para aplicarla.
- No hay ni habrá guerra ni persecución contra funcionarios del pasado ni exgobernadores.
El lunes por la mañana, hubo a quien le dio el infarto cuando se enteró que el gobernador poblano amonestó en conferencia de prensa a su secretaria de Turismo Yadira Lira Navarro. Y llamó a su coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, y al titular de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, a poner atención en esa área.
El martes, durante la inauguración del distribuidor vial en Tlaxcala, Armenta trató de forma cortés al exgobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina e incluso atajó cualquier crítica al señalar que no hay obras inconclusas, sino obras que están en proceso, que no es lo mismo ni es igual, porque no hubo negligencia.
El miércoles en su conferencia de prensa fue aún más tajante al señalar que si algún juez o integrante del Poder Judicial anda presumiendo alguna amistad con él para sacar algún tipo de ventaja o influir en algún proceso jurídico, pues ese es un delito conocido como “tráfico de influencias”. Ese mismo mensaje lo dio a entender para los miembros de su administración.
A casi 80 días de haber asumido el cargo, son tres señales sobre cómo irá su gobierno. Cómo ha armado su propia maquinaria para que funcione los seis años que estará al frente de la administración.
Se sabe que, a diferencia de otros gobernadores, él no trae ningún pleito, diferencia o confrontación con el alcalde capitalino José Chedraui Budib. Hay coordinación, tan es así que la policía estatal y la municipal han realizado varios operativos en conjunto con base en los lineamientos de la federación. Caso concreto el retiro de las cámaras de videovigilancia que datan, al parecer, desde hace más de seis años instaladas en la ciudad.
Es importante ver estos mensajes, acciones y señales porque es el derrotero que se seguirá en Puebla mientras Armenta Mier esté al frente de la administración: aplicación de programas, eficacia de sus funcionarios, resultados positivos de su equipo de trabajo, no persecución ni venganza y mucho menos revancha; sanciones contra negligencia y tráfico de influencias.
Tolerancia no es ni será sinónimo de desorden, dejadez o negligencia. Habrá límites cuando se deban poner. Si recuerdan, desde el 14 de diciembre del año pasado para acá no ha salido de vacaciones ni ha dejado de trabajar. Hasta faenas en las comunidades ha hecho los fines de semana.
Ya estamos a dos semanas, aproximadamente, para llegar a los primeros cien días de su gobierno y lo que queda claro es que si algo se sale del andamiaje, Armenta lo corregirá sin titubeos.