Resulta y resalta —como diría la nueva clásica— que el tema del presunto desfalco a las arcas municipales en el área de Comunicación Social del Ayuntamiento de Puebla cada vez se pone color de hormiga. Fuentes (esas no presuntas) bien informadas relataron a este reportero que, en octubre pasado, hubo un incremento presupuestal para “los chicos de la prensa”, pues a muchos les habrían prometido un aumento en sus respectivos contratos publicitarios.
Hasta ahí, todo bien. El problema es que, en diciembre pasado, varios personajes se le acercaron al alcalde Pepe Chedraui Budib para preguntarle por qué no se concretó el citado acuerdo. El munícipe, extrañado —porque confiaba en que el recurso ya se había liberado—, llamó a cuentas al área de Comunicación Social y descubrieron el faltante. Por ello, Rubén N. administrador del área fue a quien se le solicitó la renuncia.
El pasado martes publicamos en este mismo espacio que todo indicaba que el tal Rubén N. aplicó la llamada “ley milpa” con varios directores y dueños de medios de comunicación, con base en ese remanente que hoy —ha trascendido— es un incremento que no se repartió como se esperaba. Y por ello hay auditorías y revisiones.
El tema en esa área, con todos esos personajes, no es nuevo: se dice que algunos de los que hoy participan en Comunicación Social hicieron lo mismo cuando gobernó la ciudad Tony Gali, e incluso cobraron el 10 por ciento cuando liberaron recursos en efectivo, supuestamente para la comisión de las factureras que contrataron. En aquella ocasión, dicen, no hubo “ley milpa”, pero sí “ley retorno”.
¿Será cierta toda esta especie? ¿Estará enterado de todo esto el alcalde Chedraui? No lo creemos en ambos casos, son chismes de la oposición.
Y es que quizá no se enteró —o no se ha enterado— porque, según cuentan, la semana pasada se fue a esquiar a la zona de Arizona. Aprovechó el viacrucis y tomó un vuelo a Phoenix, aunque regresó de última hora porque alguien le dio el pitazo de que sus “muy merecidas vacaciones” no habían caído nada bien.
Mejor volvió, pues mientras el gobernador Alejandro Armenta realizaba operativos de seguridad en la ciudad de Puebla, del otro lado del Río Bravo, en la zona de Flagstaff, hubo quien se la estaba pasando bomba.
Por cierto, ya que estamos en el municipio de Puebla, circuló una noticia que quedó inconclusa en una sesión de comisiones de regidores: ¿cómo estuvo eso de que el costo de las JNS —quienes le cantaron aquella canción noventera de “Pepe” al presidente Chedraui— forma parte de un gasto de dos millones 900 mil pesos? Es decir, no se trató de casi 3 millones exclusivamente para ellas, sino de una erogación total dentro de un programa de la Secretaría de las Mujeres, que encabeza Zaira González Gómez. De esos casi tres millones, ¿cuánto fue para las JNS? Eso es lo que no se aclaró ¿Realmente valía la pena gastar tanto dinero para que vinieran a cantarle la de “Pepe”? ¿O acaso forma parte de los presuntos gastos anticipados de campaña? Son preguntas —que conste—, diría un conocido periodista poblano aliado a dicho personaje.
Y ya para terminar:
Se investigaron direcciones IP, cuentas bot, outlets y toda una campaña digital armada contra la administración estatal (hablamos de campañas dirigidas, no de críticas genuinas, para que nadie se ofenda). Y, efectivamente, hay gente del PAN —eso es obvio—, pero llamó la atención que muchas de esas cuentas falsas han salido del siguiente domicilio: avenida Juan de Palafox y Mendoza número 14, código postal 72000, en pleno Centro Histórico de Puebla.
Puede poner la dirección en Google Maps, por si anda norteado.
Ahora bien, ¿el alcalde sabrá que alguien de adentro de su equipo le juega las contras al gobernador? Queremos creer que no, porque hasta ahora ha sido muy prudente y si algo no ha querido es enfrentarse, deja que los negativos se los lleve el gobierno estatal, pero no lo confronta, es más, mejor se va a comer su memela con “La Maestra”. No obstante, debería tener más cuidado: alguien, quizá, le está amarrando navajas… y aún no se ha enterado.
Mientras tanto, mejor bailemos, cantemos —y gratis— al ritmo de las JNS:
“Pepe, no te has dado cuenta to-da-vía que…”