A unos días de su segundo informe, Omar Muñoz vuelve a los dos problemas que señalaba cuando era candidato: el agua y la inseguridad. En ambos temas, el alcalde sostiene que hubo cambios en estos dos años y responsabiliza a administraciones anteriores —en particular, a la encabezada por el panista Filomeno Sarmiento— por rezagos, fallas y decisiones que, afirma, beneficiaron intereses privados.
La entrevista también deja una definición política. Muñoz no anuncia formalmente que buscará la reelección, pero ante la pregunta responde: “Estamos en condiciones de tirar un penal y meter gol”.
Agua: separar drenajes y rehabilitar pozos
Cuando eras candidato señalabas dos problemas de fondo: el agua y la inseguridad. ¿Qué ha cambiado en estos dos años?
Desde que entramos a la administración delineamos un plan para atender dos realidades que parecen contradictorias: las inundaciones en ciertas temporadas y la escasez de agua durante el resto del año.
En materia de drenaje encontramos redes pluviales y sanitarias conectadas entre sí. Eso provoca problemas graves, incluso de salud pública. Los drenajes pluviales corren a cielo abierto y reciben descargas sanitarias y, en algunos casos, de sectores industriales. En comunidades como Chautenco, esa situación representa un foco de infección.
Por eso iniciamos un programa para separar el drenaje pluvial del sanitario e intervenir vasos reguladores y canales. En algunas zonas, como El Nopalito y las partes bajas del municipio, ya se realizaron desconexiones y se instalaron redes diferenciadas. Son obras que quizá no tienen una rentabilidad política inmediata, pero son necesarias. Atienden un problema colectivo y forman parte de la responsabilidad de un gobierno.
¿Y qué hicieron para enfrentar la escasez?
Rehabilitamos dos pozos, principalmente en Bosques de Sanctorum y Cuatro Caminos. También nos sentamos con la asociación Cuautlancingo Sin Agua, que durante años pidió atención y no había sido escuchada.
Los ciudadanos conocen los problemas porque los viven todos los días. Nosotros tenemos que encontrar una salida técnica a esas necesidades. Abrimos mesas de trabajo y atendimos las propuestas de vecinos de Bosques de Sanctorum y Cuatro Caminos. Hace poco volví a reunirme con ellos; reconocen que las intervenciones han tenido efectos positivos y que la escasez ha disminuido gradualmente.
La rehabilitación de Cuatro Caminos abastece zonas del primer cuadro. La de Bosques de Sanctorum ayuda a despresurizar otros pozos y a llevar el servicio a la junta auxiliar. El agua es un derecho humano y estamos obligados a garantizarlo.
Seguridad: más policías y videovigilancia
Cuando eras candidato hablabas de una corporación con poco más de 40 policías. ¿Cómo está hoy?
Tenemos más de 120 elementos dados de alta y convalidados. También adquirimos drones de videovigilancia, rehabilitamos más de 300 cámaras y creamos dos subcomandancias: una en Volkswagen II y otra en Galaxia Almecatla y Las Trojes.
En total, hoy contamos con alrededor de 400 cámaras. Antes había unas 250, pero más de la mitad no funcionaba. También resguardamos puntos estratégicos de entrada y salida del municipio.
No estamos diciendo que ya no haya delitos ni que estemos en condiciones óptimas. Lo que sostenemos es que se han reducido más de 240 acciones delictivas respecto de la administración anterior. Entre los problemas que han bajado están el robo a casa habitación y el robo de vehículos. Al inicio llegamos a tener reportes de siete u ocho vehículos robados al día.
Has dicho que pudo haber existido una relación entre algunos funcionarios y grupos delincuenciales. ¿En qué basas esa afirmación?
Uno puede preguntarse por qué no se contrataban más policías o por qué no se reparaban las cámaras. En el pasado hubo detenciones de agentes gubernamentales que, de acuerdo con lo que se conoció entonces, tenían acuerdos con la delincuencia. Esa situación repercutía en la población.
No estoy diciendo que hoy no exista ningún delito. Digo que se han hecho intervenciones y que hay datos que muestran una reducción. También hemos atendido zonas que estuvieron abandonadas durante años. En Volkswagen II, por ejemplo, los vecinos no se sentían parte de una colonia ni de otra, porque viven en la periferia y colindan con Puebla.
Ahí rehabilitamos calles e inauguramos la subcomandancia. En la calle Obreros se invirtieron cerca de 13 millones de pesos. La subcomandancia permite vigilar un acceso importante entre San Lorenzo Almecatla y Sanctorum, juntas auxiliares que concentran una parte relevante de la inversión extranjera del estado.
De acuerdo con los datos de nuestra administración, la incidencia delictiva disminuyó 13.9% frente al periodo anterior. La oposición puede cuestionar el diagnóstico, y es válido que lo haga, pero nosotros presentamos nuestros datos y nuestra evaluación.
El contraste con las administraciones panistas
Has señalado que en el pasado se dañaron espacios públicos y se retiraron equipos. ¿Qué encontraron?
En algunos pozos se llevaron tableros que permiten operar los rebombeos y abastecer determinadas zonas. También encontramos cámaras instaladas que no funcionaban.
En el caso de El Ameyal, lo considero una de las mayores afrentas al municipio: un espacio público con un acceso que conecta directamente con un negocio privado. La obra se planeó alrededor de 2011, durante el gobierno de Filomeno Sarmiento. Es una muestra de cómo se tomaban decisiones sobre bienes públicos. También hubo calles a las que se les abrieron accesos a predios particulares, mientras se entregaban obras incompletas.
Cuando llegamos, encontramos problemas que el municipio había dejado crecer. Por ejemplo, no teníamos una estación de bomberos en condiciones. Una empresa asentada aquí estaba mejor preparada que el ayuntamiento para responder a emergencias. Por eso construimos la estación, adquirimos un camión de bomberos y una unidad de ataque rápido, y comenzamos a capacitar a los elementos de Protección Civil. Ese cuerpo ya puede ayudar no sólo a Cuautlancingo, sino también a municipios de la zona conurbada.
También has contrastado tu administración con las anteriores en el manejo de los ingresos y la relación con el sector privado. ¿Qué pasó con Volkswagen?
La relación con la industria y con las cámaras empresariales ha mejorado. En el caso de Volkswagen, el convenio que hicimos supera los 70 millones de pesos durante el trienio.
En 2018 la empresa no pagó predial y en 2021 se había firmado un convenio por un millón de pesos anual, con vigencia de cinco años. Nosotros negociamos un nuevo acuerdo por 73 millones de pesos en tres años, con una condonación parcial de la deuda histórica. Se hablaba de más de 200 millones de pesos acumulados.
La deuda no se originó porque la empresa se negara a pagar, sino por la falta de acuerdos y de trabajo entre el ayuntamiento y el sector industrial. Cuando nos sentamos con los directivos, nos dijeron que siempre habían querido hacer las cosas bien. Además, el proyecto original del parque recreativo El Ameyal surgió por iniciativa de Volkswagen. La propuesta era más amplia, pero, según lo que conocemos, se frenó cuando se planteó auditarla.
¿Qué otros rezagos buscan atender?
Cuautlancingo siguió creciendo en materia económica, pero se quedó rezagado en desarrollo. Eso tiene que ver con calles, alumbrado, drenaje, parques y espacios públicos dignos. Estamos tratando de revertir ese rezago.
También tenemos proyectos de inversión importantes. La llegada de Google, por ejemplo, confirma el interés de empresas en el municipio. Una inversión de ese tamaño suele analizarse con una perspectiva de largo plazo; habla de la ubicación estratégica y del crecimiento económico de Cuautlancingo. La relación entre el gobierno y el sector privado debe funcionar en beneficio de la gente. Esta semana tendremos un encuentro con representantes empresariales y una empresa que propone rehabilitar un espacio en la reserva territorial.
“Estamos en condiciones de tirar un penal y meter gol”
Estás por cumplir dos años de gobierno. Mucha gente dice que tres años no alcanzan. ¿Vas a buscar la reelección?
Estamos entrando en una etapa en la que hay que evaluar el trabajo y las condiciones. Hay mucho por mejorar, pero también hemos empezado a sacar a Cuautlancingo de una situación muy complicada.
La decisión también le corresponde a la ciudadanía. El informe del domingo será una oportunidad para que conozca las acciones y evalúe el trabajo. Antes, esos eventos no se hacían abiertos a toda la población. Nosotros abrimos los informes de los 100 días y el del primer año porque la rendición de cuentas debe incluir a la gente.
Más allá del informe, ¿te sientes en condiciones de competir?
Para hacer algo no sólo hay que parecer; también hay que tener las condiciones. Cuando estaba en muletas, por ejemplo, no estaba en condiciones óptimas para jugar una final de futbol.
Hoy creo que sí estamos en condiciones de tirar un penal. El contexto importa. No es lo mismo tirar en un estadio con la porra en contra que hacerlo con la gente a favor. Estamos en condiciones de tirar un penal y meter gol.
Tenemos un buen equipo de trabajo. La Auditoría Superior de la Federación dejó en ceros la cuenta de la administración en el primer año y espero que en este segundo mantengamos la misma línea. El contexto también incluye a la oposición. Cuando el principal líder opositor enfrenta señalamientos en materia de transparencia y rendición de cuentas, eso forma parte de la evaluación política. Nosotros estamos aquí, damos la cara y presentamos nuestro trabajo.
¿Qué obras vienen?
La intervención del primer cuadro de la ciudad es histórica. Tenían 30 años sin rehabilitarlo y nunca se había considerado el cableado subterráneo ni una infraestructura inclusiva en calles y banquetas.
También construimos el Parque de las Infancias y vamos a crear el Centro Deportivo Cuautlancingo, con canchas de basquetbol y futbol, pista de trote, gimnasio al aire libre y un skatepark.
Para las personas adultas mayores proyectamos una Casa del Abuelo, con estancia de día, museo y biblioteca. Se ubicará en el antiguo salón ejidal, mediante una permuta acordada con los ejidatarios. Además, se interviene el espacio deportivo Uranga y ya se entregó el de Chautenco. Son espacios para distintas generaciones. Si fortalecemos la convivencia familiar y el tejido social, también estamos trabajando en la prevención.
