El 66 por ciento de los poblanos no quiere que José Chedraui Budib se reelija como alcalde de Puebla y, en consecuencia, el 64 por ciento desaprueba su gestión. De acuerdo con una encuesta levantada por la empresa Rubrum, el munícipe se ubica entre los 10 peores presidentes municipales del país.
De los 31 alcaldes evaluados, el poblano aparece en la posición 24, con una calificación de 4.45. En el periodo medido —de mayo del año pasado a marzo de 2026—, su mejor registro fue de 5.20; el resto de sus evaluaciones se mantuvo en rangos cercanos al cuatro, según las gráficas del estudio.
En servicios públicos, Chedraui también es reprobado por los poblanos, con una calificación de 4.39. La tendencia es consistente: desde mayo de 2025 hasta marzo pasado, en todos los cortes aparece con resultados negativos.
En cuanto a cercanía con la ciudadanía, la evaluación no mejora: obtiene 4.12 puntos, lo que lo coloca nuevamente entre los peores munícipes de las principales capitales del país.
En percepción de seguridad —un tema que no necesita encuesta para sentirse en la calle—, alcanza apenas 3.97.
Ahora bien, ¿de qué le sirve al alcalde capitalino gastar millones de pesos en promover su imagen si los resultados de percepción social son negativos?
Los propios registros del Ayuntamiento dan una pista: pagos recientes en materia de comunicación que contrastan con una aprobación a la baja. En las tarjetas de pasivos de febrero de 2026, tan solo a la empresa Publicidad y Marketing Rupercalia, la Dirección de Comunicación Social le entregó un último pago de 427 mil pesos. A un conductor de noticias de radio, el Ayuntamiento le pagó 71 mil pesos, también como “último pago”.
Si ese es el último pago ¿cómo están los contratos anuales y la facturación mensual? Como dato adicional Rupercalia le vendió un servicio de “sociología” (análisis de comportamiento) de Comunicación Social” al ayuntamiento de Eduardo Rivera en un millón 900 mil pesos. Dicha empresa, se dedica además a temas contables, imagen, redes, y consultoría en administración. Para los conocedores, eso podría implicar temas de facturación. Aún desconocemos quién la dirige.
No nos desviemos del punto.
El contraste es evidente: inversión en imagen, pero desgaste en percepción.
El alcalde, que recientemente endeudó a Puebla con 440 millones de pesos, vive socialmente el invierno de su descontento. Ha trascendido que incumplió acuerdos con la administración estatal. Desde su llegada al Ayuntamiento, habría asegurado que no buscaría la reelección; sin embargo, todo indica que pretende ganar la encuesta que se levantará en septiembre para contender nuevamente por la alcaldía.
El peor error de un político es no cumplir su palabra. No ha logrado siquiera terminar de tapar los baches de la ciudad ni reencarpetar el municipio como prometió en campaña: no ha cubierto ni el 10 por ciento de la mancha urbana.
La percepción es que la delincuencia está imparable y, pese a endeudar a la ciudad con 440 millones de pesos, hasta ahora no ha presentado un plan claro sobre el uso de esos recursos, que costarán a los poblanos alrededor de 30 millones de pesos mensuales a partir de enero del próximo año.
Por ello, la encuesta de Rubrum no parece alejada de la realidad. Especialistas en estudios demoscópicos coinciden: es un personaje ampliamente conocido, pero con una carga importante de negativos.
No hay sorpresas en los números.
Lo sorprendente sería que, a pesar de ellos, alguien aún crea que alcanza para una reelección.
Tarjeta informativa: datos de la encuestadora
Tipo de encuesta: muestra de 600 levantamientos.
Metodología: vía telefónica, automatizada y aleatoria.
Universo: 31 capitales estatales.
Población objetivo: hombres y mujeres mayores de 18 años, habitantes de los municipios evaluados.
Tipo de muestra: aleatoria representativa.
Margen de error: +/- 3.8%.
Fecha de levantamiento: del 2 al 6 de marzo de 2026.
Levantamiento: 2 al 6 de marzo, 2026