Ya sabemos que la frase “algo huele mal en…” es un lugar común, pero en Movimiento Ciudadano de Puebla no sólo huele mal: apesta. Y apesta porque en el partido naranja desapareció dinero destinado a la operación del partido y al pago de nómina.
La historia es tan burda que parece escrita por un principiante con playera fosfo-fosfo.
Veamos:
Una fuente de Movimiento Ciudadano reveló a este columnista que, en mayo pasado, desaparecieron un millón 200 mil pesos que estaban resguardados en la caja fuerte de las oficinas estatales del partido. Sí, leyó bien: un millón 200 mil pesos que, de un día para otro, hicieron ¡caput!
Se esfumaron.
La contraseña de esa caja fuerte sólo la tenían dos personas, según la fuente consultada: Fedrha Suriano Corrales, dirigente estatal de MC y diputada local, y José Luis Machorro, tesorero del partido.
Entonces, la pregunta: ¿quién se llevó el dinero?
El asunto se pone todavía más turbio: ese dinero estaba en efectivo y no había sido declarado ante el SAT.
Tras la desaparición de los billetes, comenzó la búsqueda de culpables. Primero cayó una persona del área administrativa. Luego, el vigilante del partido. Ambos fueron despedidos después de que el tesorero José Luis Machorro los responsabilizara por la desaparición de los recursos.
Pero la novela naranja apenas empezaba.
La misma fuente sostiene que Fedrha Suriano obligó a Machorro a solicitar un préstamo personal bancario por 300 mil pesos para cubrir la nómina de los empleados de Movimiento Ciudadano. El préstamo fue a nombre del tesorero porque, según la versión interna, la dirigente estatal lo acusó del robo.
¿Entonces quién robó a quién, si sólo dos conocen la contraseña? Cada uno usó a sus chivos expiatorios. ¿Se descarta a quien pidió el préstamo? ¡Eureka!
Y aquí aparecen las malditas coincidencias naranjas.
Resulta que, casi al mismo tiempo, la nuera y el hijo de Fedrha Suriano estrenaron casa. Recién casados, andan presumiendo su flamante nidito de amor.
No se trata, según quienes conocen el inmueble, de una casita de interés social ni de una vivienda levantada con tandas o con la venta del Avon. Se trata de una propiedad que ha levantado sospechas entre los militantes de MC; parte del dinero desaparecido habría terminado en la nueva casa del hijo de la dirigente naranja.
Pero no es el único negocio familiar que ronda las oficinas del partido.
Trabajadores de MC denunciaron que dentro de las propias oficinas estatales opera una óptica clandestina ligada al hijo de Fedrha Suriano, Rodrigo Segura Soriano. El negocio fue instalado, nada más y nada menos, en el espacio donde antes trabajaba la Secretaría de Elecciones. Los recursos de Movimiento Ciudadano han sido utilizados para comprar aparatos de oftalmología.
El consultorio no ha sido registrado con dirección fiscal, así que ni paga renta ni luz ni declara impuestos ni nada. Todo es gracias a su mamita, que tiene un gran corazón naranja.
A ver si aquí aplica aquella frase de regresarle al pueblo lo ‘autorrobado’, ¿o cómo era?