Las divisiones arrecian al interior de Acción Nacional. Lo que hasta hace unas semanas parecía un pleito soterrado entre grupos, hoy ya se convirtió en una disputa abierta por el control del partido, de sus estructuras y, sobre todo, de las candidaturas rumbo a 2027.
El episodio más reciente tiene como protagonista a Luis Franco Martínez, secretario de Fortalecimiento del PAN estatal, quien la semana pasada se vio exhibido como uno de los principales filtradores de información contra la secretaria general del partido, Genoveva Huerta Villegas.
A partir de ahí, el pleito escaló.
Franco no sólo se confrontó con Huerta. También terminó enfrentado con el presidente estatal del PAN, Mario Riestra Piña, y con la tesorera del partido, Alejandra Escandón Torres.
El conflicto se encendió después de que Franco subió a Facebook material en el que celebraba el trabajo político de Eduardo Rivera Pérez y su grupo, acompañado de una frase que no pasó inadvertida en el panismo poblano:
“¡Estos reels sí están chingones!”.
El mensaje fue leído como una provocación directa.
Franco habría calculado que Riestra se doblaría y le pediría que no se sumara al grupo interno opositor donde se mueven Rivera, regidoras del Ayuntamiento de Puebla, Guadalupe Arrubarena y hasta Guadalupe Leal, además de varios personajes de lo que queda del Yunque poblano.
Pero el cálculo le salió mal.
En lugar de una negociación, recibió dos reclamos.
El primero vino de Alejandra Escandón Torres, quien, según versiones panistas, le soltó una frase seca:
“¡No me embarres en tus pendejadas, Luis!”.
Después vino una llamada de Mario Riestra.
Y, misteriosamente, tras esa conversación, Franco borró sus publicaciones de Facebook.
Dicen los que saben que algo le dijeron, porque hasta tartamudeó.
Una fuente consultada sólo resumió la escena con una frase:
“Fue un mensaje terrorífico, lapidario y brutal”.
Pero antes de esas llamadas, Franco ya había estado marcando a varios panistas para presumir su peso dentro del partido.
Según distintas versiones, les decía que él controla tanto el Comité Directivo Estatal como el municipal, además del Consejo panista. Con ese argumento buscaba colocarse como pieza indispensable de la estructura azul y como el gran operador electoral para recuperar el Ayuntamiento de Puebla, hoy en manos de Morena.
En pocas palabras: Franco se vendía como el hombre sin el cual Riestra no podría mover ni una silla en el PAN.
Pero en esas mismas llamadas soltó algo más delicado.
De acuerdo con los testimonios recabados, Franco habría dicho que Mario Riestra es el principal interesado en desbancar a Genoveva Huerta de la Secretaría General del PAN estatal.
Y para sostener esa versión relató un episodio ocurrido durante la visita del exdiputado Fernando Rodríguez Doval al PAN poblano, el jueves de la semana pasada.
A ese encuentro, según las mismas fuentes, sólo asistieron empleados de los comités estatal y municipal, pues se trató de un acto cerrado con las estructuras partidistas.
Sin embargo, hubo una presencia que llamó la atención: Erika de la Vega, quien desde hace tiempo no acudía a reuniones internas del partido.
Durante el encuentro, De la Vega pidió la palabra y relató que fue violentada y acosada por el exdiputado local Eduardo Alcántara, con la presunta complicidad de Genoveva Huerta.
Lo hizo frente a la propia secretaria general.
Genoveva no respondió. Sólo escuchó.
Lo que Franco habría contado después es que quien supuestamente invitó a Erika de la Vega fue el propio Mario Riestra, con el objetivo de exhibir a Huerta frente a Fernando Rodríguez Doval, integrante del Comité Ejecutivo Nacional y cercano al dirigente nacional panista, Jorge Romero.
Si esa versión es cierta, el mensaje político es claro: en el PAN poblano la disputa ya no es sólo por las filtraciones, sino por el control de la sucesión interna.
Riestra, Huerta, Franco, Escandón, Rivera y los restos del Yunque se mueven en un tablero donde todos dicen buscar la unidad, pero todos juegan con cuchillo bajo la mesa.
Así se llevan en el PAN estatal. Y así dicen que quieren ganar en 2027, supuestamente aprovechando las divisiones de Morena.