Después de la publicación de la columna La carne verde de Coparmex, un grupo de empresarios integrantes del organismo patronal buscó a este tundeteclas para ofrecer su versión sobre la cena organizada con motivo de la visita del dirigente nacional de la confederación.
Los empresarios, quienes expresaron abiertamente su respaldo a la presidenta del sindicato patronal Puebla, Beatriz Camacho Ruiz, aseguraron que los alimentos servidos durante este tipo de encuentros no son vendidos por los presidentes de los organismos empresariales.
Según su explicación, las cenas, comidas y servicios ofrecidos en esta clase de reuniones suelen obtenerse mediante aportaciones, patrocinios o donaciones de los propios socios y empresas afiliadas.
También rechazaron que Bety Camacho haya utilizado el encuentro para promoverse como prestadora de servicios de banquetes o que haya cobrado a Coparmex por la comida servida esa noche.
Esa es la versión que este grupo de empresarios pidió hacer pública.
La precisión resulta necesaria porque, después de todo, en el periodismo las versiones deben ponerse sobre la mesa, sobre todo cuando llegan después del plato fuerte.
Los empresarios consultados sostienen que la presidenta de dicho organismo no realizó ninguna “autocompra”, no se contrató a sí misma y tampoco convirtió la cena del dirigente nacional en un negocio personal.
Respecto a la carne que algunos asistentes describieron como verde o en mal estado, los empresarios reconocieron que hubo comentarios y molestias de una sola mesa de los invitados, no de todos los empresarios. Sin embargo, señalaron que se trató de un problema relacionado con el servicio proporcionado durante la cena y no de una operación comercial atribuible directamente a Bety Camacho.
Algunos de ellos aseguraron, además, que la polémica responde más a grillas internas y a grupos interesados en bloquear el trabajo de la actual presidenta de Coparmex Puebla. Ya los tienen identificados, dicen.
Queda asentada, entonces, la otra versión: la de un grupo de socios de Coparmex que respalda a su presidenta y niega que haya existido beneficio económico, promoción personal o venta de servicios de banquetes.
La aclaración, al menos, ya llegó a la mesa.
Es decir: todos están bien servidos.
Buen provecho.