Tras la revelación de que la empresa poblana SUMED, S.A. de C.V. fue denunciada penalmente ante el Ministerio Público Federal por la presunta venta de material caduco de hemodinamia a hospitales del IMSS y privados, dentro de la compañía se encendieron las alarmas.
De acuerdo con información obtenida por esta columna, desde temprano comenzaron a circular correos y mensajes de WhatsApp en los que se pidió a trabajadores recolectar todo el material vencido que aún estuviera en poder de la empresa.
Dicho de otro modo: después de que el caso llegó a la Fiscalía General de la República, a Cofepris y al Órgano Interno de Control del IMSS-Bienestar, en SUMED no sólo habría preocupación. Habría prisa por limpiar la casa.
La reacción interna no tardó.
De acuerdo con capturas del correo electrónico compartidas con esta columna, el mismo día de la publicación del reportaje en Revista 360 Grados Instrucciones para vivir en Puebla, circuló entre personal de SUMED un mensaje con el asunto “Solicitud de Envío Material Caduco 2026”, en el que se pidió recolectar “todos los materiales caducos y próximos a caducar detectados en los servicios foráneos”, como parte de una estrategia de control de inventarios y “por instrucción de Dirección”.
En el mensaje se ordenó a los equipos de analistas, ventas y logística coordinar la preparación, identificación, recolección y envío del material a oficinas durante la misma semana.
Además del correo, esta columna tuvo acceso a una captura de WhatsApp atribuida a personal de almacén de SUMED, en la que se insiste en la misma instrucción: revisar inventarios, reunir “todo el material caducado” que se encontrara en las áreas y enviarlo o regresarlo de inmediato al Almacén Puebla. El mensaje agrega que la solicitud tenía “carácter de urgencia” y pedía informar el estatus del envío “a la brevedad”.
No existen las casualidades; existen las causalidades.
Médicos consultados por este tundeteclas han señalado que los insumos de hemodinamia no pueden ni deben ser utilizados después de su fecha de caducidad, por el riesgo médico que implica. No se trata de vendas, gasas o material periférico: hablamos de guías, catéteres y balones de angioplastia que son introducidos en el sistema vascular de los pacientes.
No obstante, en uno de los audios compartidos con este reportero, un personaje identificado como Luis Macías Lizaola, director general de SUMED, S.A. de C.V., admite que la empresa sí habría proveído material caducado porque así se lo habrían solicitado:
“Nosotros metemos el material caducado cuando nos pide el médico que está perfectamente enterado para complementar algo que le falte (…) muchas veces hemos tenido que comprar el material así, caduco”.
En su justificación, el director general de Suministros Médicos de México también se escucha decir en la grabación:
“La verdad es que la caducidad no demerita el material. La caducidad es exclusivamente esterilidad. Y el material se vuelve a esterilizar y ya. Porque hay muchos materiales inclusive que ya no hay de fabricación. Porque están en desabasto. El médico dice: o uso lo que hay o no tengo material para el paciente”.
Y remata: “Trabaja con lo que hay. Muchos médicos sí agarran, sí se adaptan y no hay problema. Y sí agarras y sí trabajas con lo que hay”.
Después de lo dado a conocer por esta revista, quedan muchas preguntas.
¿Qué tanta responsabilidad tiene la empresa? ¿Qué tanta responsabilidad tendría el propio IMSS si, como señalan las denuncias, aceptaron la compra o el uso de materiales caducos? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el Órgano Interno de Control del IMSS-Bienestar si se comprueba que se adquirieron y utilizaron insumos vencidos en procedimientos médicos?
¿Será juez y parte? ¿Se deslindará? No es el primer caso que se ha hecho público de medicamentos o insumos caducados en el sector público. Lo grave es que en esto se mueven millones y millones de pesos.
Si el material estaba caduco, si fue distribuido, si fue aceptado y si además fue utilizado en pacientes, entonces el problema no sólo es de inventario. Un ciudadano normal que sea operado jamás sabrá si es que las etiquetas marcaban que era material con fecha vencida.