¡Por fin! Habrá cambios en la dirigencia estatal de Morena en Puebla. Así lo acordaron la presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel Reyes, y el gobernador Alejandro Armenta Mier durante la llamada “visita ultrasecreta” del jueves pasado a la Angelópolis —tan discreta que todos nos enteramos, pero, en fin—.
¿Quiénes se van?
La primera, antes que nadie, será Olga Romero Garci-Crespo, la presidenta que le facturó comidas a su propio partido. También dejarán sus cargos la secretaria general, Guadalupe Siyancan Peregrina Díaz; el secretario de Organización, Arturo Graciel López Vélez, y el secretario de Movimientos Sociales, Carlos Hernández Hernández.
¿Qué tienen todos ellos en común? Que pertenecen a grupos políticos de administraciones pasadas. Olga Romero, por ejemplo, fue designada desde la época de Miguel Barbosa. Ha trascendido que todavía le rinde pleitesía a la viuda del exgobernador, Rosario Orozco, a su operadora de prensa y a varios de los personajes que manejan las redes sociales de ese grupo.
Guadalupe Siyancan y varios de los mencionados llevan en el escapulario la imagen de don Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
El mensaje es clarísimo: la nueva dirigencia será totalmente de Palacio o, mejor dicho, “totalmente cuarto piso del CIS”, es decir, cien por ciento armentista.
Ahora bien, la pregunta de los 64 mil pesos que se hace el respetable es: ¿y cómo para cuándo?
Muchos preguntan porque estamos en la antesala del proceso interno de Morena, en el que se definirán 217 candidaturas a presidencias municipales, las diputaciones federales y toda la fauna de cargos que acompaña la temporada, para que nadie tenga que seguir facturando en el restaurante de doña Olga.
Los cambios serán tersos y graduales. Primero, porque el mandatario todavía evalúa perfiles; segundo, porque no quieren generar polémica. Lo que ocurra en Puebla podría convertirse en pauta para otras entidades. Esa es la razón por la que Romero Garci-Crespo permanece, hasta ahora, al frente de la estructura.
En realidad, quien ya opera al cien por ciento como dirigente de facto es Pablo Salazar Vicentello, famoso entre el barbosismo —es sarcasmo— por inyectar jeringas con miel.
Actualmente se desempeña como coordinador de Enlace Territorial, pero en los hechos funciona como una pequeña cuña clavada en lo que todavía queda del pasado dentro de la dirigencia estatal.
Por eso, los relevos en esas secretarías no tardarán en llegar. La dirigente nacional sí los acordó con el gobernador, según trascendió, y todo ocurrió en los mejores términos. La instrucción es no hacer olas para evitar que el movimiento provoque reacciones en otras dirigencias y termine por lastimar al partido en Puebla.
Quien seguramente siente que los astros se le alinearon es el delegado de Bienestar, Rodrigo Abdala Dartigues, pues su exsecretario particular, Uriel Figueroa Blázquez, ya fue nombrado coordinador regional de la Cuarta Circunscripción del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, en la que se encuentra Puebla.
Ya saben: con eso de las señales —y las pinches señales—, cualquier mancha de humedad en la pared termina convertida en una aparición de la Virgen.
Así que, a velar armas. El armentismo ya no solo tendrá el Consejo Estatal, sino también la joya de la corona: la operación política.
Va un agradecimiento
A partir de hoy y hasta que el cuerpo aguante, la columna Vicios Ocultos también se publicará en el portal A Tiempo Noticias, que se puede leer desde endenantes en el portal de Revista 360 Grados Instrucciones para vivir en Puebla.
Gracias por la invitación a mi admirado y querido Julián Ventosa Tanús, y por creer en este viejo tundeteclas. Vamos a hacer varias travesuras por este Laredo, Texas.
El grupo de La Tropical va in crescendo y se notará poco a poco, porque esto es como botica: se administra a gotas y, cuando es necesario, con inyecciones.
Así que “aguanten vara”, porque al que no le guste el fuego, que no se meta a la cocina.