La sucesión en la Angelópolis apenas empieza y ya provoca nervios, ansiedad y mucha preocupación. Hay quienes ya invirtieron dinero; los que no, cargan con la promesa de que les irá bien, pero solo “al triunfo de la revolución”, es decir, cuando ganen. Porque, supuestamente, ahorita no hay dinero —o sea, nunca—. Pero no se los digan: es mejor que aprendan con la experiencia.
Por un lado, están los promotores de La Maestra. Cada vez que aparece una nota en su contra en X (antes Twitter) —porque supuestamente no sube en las encuestas, porque no la saludan, porque le salió más competencia o porque “llegamos todas”—, salen los “operadores” a desmentirla o a asegurar que hay turbios propósitos para afectar la imagen de la profesora. Ahora, incluso, la susodicha baila en redes sociales.
Por otro lado, están sus críticos, quienes —vaya uno a saber— qué los mueve: si sus simpatías por otro candidato, su cercanía con otro partido político o, quizá, nada.
Y allá, en el último rincón, están quienes solo se divierten o contemplan con indiferencia tanta maroma de un lado y del otro. Quizá no les encanta ver tanta cargada o acarreo digital, pero tampoco compran la idea de que ella esté imposibilitada para llegar. Saben que puede, y saben que, si no levanta en seis meses, igual estará en buena posición por la cercanía que tiene con el gobernador.
Por supuesto, los más neutrales no andan mandando los típicos mensajes de “¿ya viste, amiga, lo que anda diciendo fulano de tal?”, ni juegan al lleva y trae o al quedabien; simplemente observan los grupos.
Es claro que la convocatoria de Morena para los comicios de 2027 no encantó a muchos, porque fortalece a los alcaldes en funciones, quienes pueden moverse con libertad sin necesidad de contratar espectaculares, bardas o pintas en las calles.
Fue curioso el mensaje del domingo, cuando la presidenta de Morena, Olga Romero Garci-Crespo, le levantó la mano a Celina Peña Guzmán y llenó el salón principal del Centro de Convenciones William O. Jenkins con puras mujeres de ese movimiento. Hubo dos lecturas principales entre los comentócratas: fue un destape o fue un mensaje contra La Maestra —ya sea porque no levanta o porque están buscando nuevas opciones—.
No se apuren: el martes, con la visita de Laura Artemisa García Chávez a la UPAEP, el alma les regresó al cuerpo a sus promotores.
Lo que sí es cierto es que quien ha sido muy cuidadoso es el alcalde José Chedraui Budib. Se sabe que los fines de semana recorre el municipio y que todos los días tiene actividades, pero ha evitado la promoción mediática. Ha trascendido que ya hay gente de su equipo de confianza operando en juntas auxiliares, unidades habitacionales y colonias para mantenerlo al frente en la encuesta que definirá al candidato o candidata a la alcaldía.
También hay que decirlo: la figura del gobernador juega en esta contienda. Desde que dijo que había mujeres capaces en las filas de Morena, los matraqueros hicieron lo necesario para salir a aventar el confeti requerido a favor de su candidata.
El tema es que la convocatoria fue revisada con lupa en Palacio Nacional y que, al menos, 60 municipios —entre ellos Puebla— son prioridad para que Morena gane. Quizá muchos no hemos entendido que esta elección es distinta a lo que estamos acostumbrados: la presidenta quiere ganar todo, quiere el carro completo, y por eso la convocatoria viene en ese sentido.
Las preguntas son: ¿en seis meses se puede posicionar a alguien? ¿Habrá la figura del gran elector que defina el resultado de la encuesta?
Al final, diría López Obrador: hay que tranquilizarnos, mejor dicho: hay que tranquilijarnos.